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¿Por qué es importante tratar la dislexia a tiempo?

Algunos de los indicadores de alerta de un niño con dislexia es cuando tiene dificultades para aprender el abecedario o las tablas de multiplicar, su lectura es muy lenta o escribe con muchas faltas de ortografía con respecto a los compañeros de clase.

La dislexia es un trastorno de la lectura y la escritura, que repercute en el lenguaje y el aprendizaje. Es un trastorno que no tiene cura, pero se puede mejorar cuanto antes se detecte.
En su cerebro no hay ninguna lesión, simplemente hay algunas áreas que no están tan bien desarrolladas como las demás.

En España, 800.000 niños, sufren este trastorno del aprendizaje. El 8 de octubre se celebra el Día Internacional de la Dislexia, para concienciar sobre un trastorno que afecta al 10% de la población mundial.

En 2017, un estudio científico publicado en la revista ‘Frontiers in Psychology’ afirma que este trastorno habría sido una ventaja para la humanidad a lo largo de la historia, porque las personas que tienen más dificultades para reconocer palabras rápidamente tendrían una mayor capacidad para explorar su entorno, es decir, que son capaces de tomar decisiones más originales y más rápidas que el resto.

Un trastorno que también es hereditario, se estima que entre el 30 y 50% de los casos tienen antecedentes familiares.

Diagnosticar la dislexia

El diagnóstico de la dislexia suele llegar a los ocho o nueve años, aunque existen algunos síntomas que pueden aparecer y detectarse en la etapa de preescolar o en los primeros cursos de primaria como dificultades a la hora de etiquetar los colores o de memorizar las estaciones, los meses del año,etc.

¿Qué ahí que hacer con estas primeras señales? No esperar y consultar con un profesional, porque existen evidencias científicas que muestran cómo pasada una edad ya no se consigue un avance significativo en la lectura mecánica, es aconsejable que el menor acuda al profesional antes de los 9 y 10 años.

Cuando se detecta el trastorno los niños deben acudir a un centro de reeducación de la lectura y escritura, que a base de ejercicios los niños pueden llegar a mejorar. Muchas personas que tienen dislexia explican que cuando eran pequeños se sentían tristes, ya que sus compañeros leían bien y ellos se sentían tontos.

La Federación Española de Dislexia (FEDIS), explica que la vida con este trastorno del aprendizaje es mucho más complicada, tanto para quien lo sufre como para sus familias.

Además, de sus dificultades formativas, hay que sumarle que estas pueden somatizarse en estrés, dolores de cabeza, frustración, etc. Los familiares se sienten mal al ver a sus hijos tristes y que no son felices a la hora de ir a la escuela.

Los niños disléxicos se sienten mal, porque ven cómo sus compañeros de la clase aprenden más rápido y con mucho menos esfuerzo. Es muy importante una detección e intervención tempranas para poder actuar cuanto antes y no esperar a que fracase.

No todas las personas con dislexia presentan las mismas características, aunque sí es común que al principio tengan dificultades para memorizar el nombre de los colores o cometan errores al leer.

Los profesionales que pueden diagnosticar la dislexia son: logopedas, psicólogos o psicopedagogos. A la hora de identificar este trastorno es necesario evaluar la capacidad cognitiva, las funciones atencionales, los procesos de escritura, lectura, las matemáticas y el lenguaje.

No es una enfermedad

La dislexia es un trastorno caracterizado por una serie de dificultades en el aprendizaje, a la hora de leer y escribir, pero no es una enfermedad. Para que los niños disléxicos tengan un buen desarrollo académico es fundamental un diagnóstico temprano y una intervención adecuada.

Hay que acabar con frases como: «los niños con dislexia son vagos» o «ves como si te esfuerzas lo consigues». Estas frases son muy peligrosas porque afectan la autoestima y transmiten al niño que de alguna forma es culpa suya.

Es fundamental la concienciación, ya que los niños con dislexia no tienen un cociente intelectual más bajo que la media. Es recomendable no dejar pasar el tiempo ante cualquier mínima sospecha.

Fracaso escolar

La dislexia y el fracaso escolar están entrelazados. Muchos casos no se diagnostican y se estima que es la causa detrás del 40% de los casos de fracaso escolar y en el 90% de los casos, se diagnostica cuando el niño tiene malas notas, muchos suspensos o repite varios cursos.

Los profesionales del centro psicopedagógico Cristina Hormigos, explican que «es fundamental detectar el problema y luchar diariamente para garantizar una educación inclusiva para todos y todas en la cual los niños/as consigan un desarrollo íntegro y que garantice su bienestar».

El objetivo es que nadie se quede atrás. Diagnosticada la dislexia, los niños desarrollan otras estrategias para no perder el ritmo de las clases. Por ejemplo, darle más tiempo para hacer el examen, sentarle en primera fila, que el maestro le lea en voz alta las preguntas para asegurarse de que entiende el enunciado, potenciar los enunciados cortos, etc.

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