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Ortodoncia interceptiva

Mas vale prevenir que curar, ya lo decía y dice el dicho y nuestro amigo de Ortega Clinic, especialista en odontopediatría. La prevención de problemas relacionados con la dentadura, es la mejor manera de evitar problemas mayores en la edad adulta. Problemas tales como maloclusión, o mordida cruzada que pueden ocasionar otra serie de afecciones bucales.

Sea por problemas hereditarios, esqueléticos o funcionales, una gran mayoría de infantes y preadolescentes, se verán obligados a llevar ortodoncia para corregir la posición de sus dientes y el desarrollo de sus mandíbulas. Estos problemas que antes no tenían fácil solución, son en la actualidad fáciles de prevenir y tratar, antes de que desemboquen en problemas mayores. Esta en la mano de los padres detectar ese tipo de problemas en sus hijos, acudiendo al dentista de forma periódica para que, en caso de necesidad se aplique el tratamiento correctivo a la mayor brevedad.

El campo de la ortodoncia, cuenta con tratamientos preventivos, pues los más pequeños, son proclives a necesitar corregir ciertos problemas antes de finalizar su desarrollo. Este tipo de ortodoncia interceptiva o preventiva, se utiliza de forma exclusiva en niños, con la finalidad de corregir o guiar el mal crecimiento de los dientes y huesos que forman la mandíbula.

Como misión final, se pretende tratar a los pacientes que padecen maloclusión a edad temprana, antes de que finalice el desarrollo. Resulta más fácil atajar el problema cuando los huesos se encuentran en pleno desarrollo y evitar de esta manera la aparición de problemas mayores y complicados durante la edad adulta.

No obstante, es fundamental que los padres sean conscientes de que sus hijos tendrán que llevar aparatos convencionales tras finalizar el tratamiento interceptivo, una vez finalizada la madurez dental. El tratamiento preventivo ayudará a que el de ortodoncia tradicional se más sencillo.

Podemos decir que el objetivo de la ortodoncia interceptiva, es en primera instancia, tratar el desarrollo de los huesos mandibulares en el momento adecuado para que se encuentren en la posición y tamaño adecuados, mientras es fácil guiar el crecimiento. En este caso no se trata de una mera cuestión estética, se actúa directamente sobre la estructura ósea, con la finalidad de evitar futuros problemas, ya sean funcionales o de salud. Esta ampliamente demostrado que, de no ser tratada durante el crecimiento, la insuficiencia mandibular requerirá tratamientos de mayor complejidad durante la edad adulta.

Tipos de tratamiento interceptivo

Cada niño es diferente. Cada pequeño tiene su propio ritmo de crecimiento y desarrollo por lo que no se puede determinar con exactitud en que momento puede detectarse algún tipo de problema que requiera de tratamiento ortodóncico. Igualmente, se recomienda hacer una primera visita al ortodoncista (que no dentista), sobre los seis años de edad para comprobar que tanto huesos como dientes, se están desarrollando de la forma adecuada. Será el ortodoncista el que pueda aconsejar sobre la necesidad de empezar un tratamiento interceptivo sobre esa edad. La etapa en la que los niños suelen llevar este tipo de aparatos, suele rondar entre los seis y once años, justo antes de alcanzar la madurez dental. Durante ese periodo de transición, dientes de leche y dientes permanentes, conviven en la boca.

Pueden darse durante esa etapa diversos problemas de índole ósea o dental que tienen su tratamiento correspondiente en la ortodoncia interceptiva. Gracias a ella, se puede corregir el crecimiento del maxilar inferior cuando es demasiado grande o pequeño. Ensanchar los huesos del maxilar superior, corregir problemas de maloclusión, la falta de espacio para la dentición definitiva o los problemas relacionados con la succión del pulgar que deforma la mandíbula.

Detectar un crecimiento anómalo de los dientes o huesos mandibulares es relativamente fácil, pues los niños, presentan los siguientes problemas:

  • Dificultad para masticar o morder.
  • Respiración por la boca en lugar de por la nariz.
  • Dificultad para pronunciar correctamente ciertas palabras y sonidos.
  • Apiñamiento dental.
  • Dientes muy separados.

Todos estos problemas, pueden derivar en problemas mayores cuando llegue la edad adulta y culmine el desarrollo. Lo mejor es que, pueden corregirse llegado el momento, pero también, prevenirse con un tratamiento interceptivo adecuado, durante la niñez.

Entre los tipos de tratamiento existentes se pueden diferenciar aparatos fijos y aparatos removibles. Dentro del grupo de aparatos fijos, encontramos el disyuntor, mascara facial, anclaje extraoral y mentonera. En el grupo de los extraíbles, la placa removible o falso paladar que puede complementarse con una rejilla que evitará que el niño se chupe el dedo o, accesorios para extender el paladar y mover los dientes.

En función de la naturaleza del problema y de cada niño, el tratamiento durará más o menos tiempo. Si se siguen las recomendaciones del especialista a rajatabla y se lleva el aparato de la forma correcta y durante el tiempo indicado, el tratamiento durará entre seis y dieciocho meses.

Después del tratamiento interceptivo

Resulta ser que, después de tanto interceptar y prevenir, la mayoría de los niños, deberán llevar un aparato de ortodoncia convencional. El tratamiento puede iniciarse sobre los doce años, cuando ya han salido todos los dientes permanentes. En este momento, se pasa de la ortodoncia interceptiva a la correctiva, llamada así porque su finalidad es la de corregir la posición de los dientes.

Llegados a este punto, seguramente nos resulte un tanto contradictorio el hecho de prevenir para evitar y acabar teniendo que llevar otro aparato. Los profesionales nos explican el porque de dicha necesidad. Sucede que, la finalidad de la ortodoncia interceptiva es corregir el crecimiento de los huesos. Dicho tratamiento, se lleva a cabo antes de que terminen de salir todos los dientes permanentes, por lo que en la mayoría de los casos, resulta necesario optar por una solución convencional que mejore la posición de los dientes permanentes.

Conocemos de sobra los posibles tratamientos de ortodoncia convencionales, aun así, vamos a recordar los diferentes tipos que pueden utilizar los ortodoncistas en la actualidad.

El más común y que mas complejos y traumas causó en el pasado, es el tratamiento de brackets dentales. En la actualidad, existen infinidad de aparatos y técnicas muy alejados de los que utilizaban antaño: metálicos, cerámicos o de zafiro con fines estéticos o autoligables. Independientemente del aparato de elección, se trata de un tratamiento eficaz que lograra posicionar correctamente los dientes, logrando una oclusión y alineación perfecta.

Existe una opción mas discreta que, aun consistiendo igualmente en la colocación de brackets, estos se colocan en la parte posterior de los dientes. La ortodoncia lingual, como se la conoce, consiste en un tratamiento invisible desde fuera. Puede resultar incomodo al principio y hacer más complicada la pronunciación correcta de ciertos sonidos, pero es una opción a tener en cuenta en el caso de adolescentes y preadolescentes.

El tercer y último tratamiento de ortodoncia, consiste en los alineadores invisibles. Esta opción consiste en colocar alineadores transparentes, más cómodo, estético y práctico. Al tratarse de férulas removibles, ofrecen mejor higiene dental y mayor libertada para los niños a la hora de comer. No están limitados y pueden comer normalmente sin que se rompan o despeguen los aparatos como puede suceder con los brackets. Esta es la opción ideal cuando los niños practican algún tipo de deporte, pues no corren riesgo de romperse algún diente al caer o recibir un golpe.

Encargarse de los problemas de desarrollo dental de los niños, conlleva atajar un problema que se hará evidente cuando sea un adolescente. No se trata de solucionar un problema estético, la ortodoncia interceptiva es una cuestión de salud que previene la aparición de problemas de mayor gravedad. Actuar sobre los huesos antes de que termine el crecimiento, ayudará a obtener mejores tratamientos sin la necesidad de recurrir a tratamientos más invasivos a largo plazo.

Es más fácil, más rápido y menos costoso llevar a cabo un tratamiento correctivo tras uno interceptivo. Aunque hay que ser conscientes de la dificultada que conlleva explicarle a un niño tan pequeño que tiene que llevar un aparato. Suelen ser incómodos y requieren de un tiempo de adaptación, sobre todo en el momento de comer y dormir. En este caso, la paciencia es obligatoria para explicarle con calma la importancia de que haga ese tratamiento.

Si tenemos en cuenta que una vez finalizado el crecimiento óseo, va a resultar más complicado tratar un problema que afecte a la mandíbula, pasando por extracciones dentales o cirugías maxilofaciales, la ortodoncia interceptiva, no resulta una mala idea.

La razón por la que algunos niños necesitan ortodoncia a edad tan temprana y otros no, reside en que cada dentadura es única y puede verse afectada por diferentes factores. En primer lugar, hay que tener en cuenta los orígenes anatómicos de cada paciente, puesto que todos somos diferentes a todos los niveles. La herencia es otro de los factores a tener en cuenta, puesto que, si los padres han padecido el problema de jóvenes, es posible que los niños, lo hereden, por lo que una revisión temprana es crucial. También hay que tener en cuenta los hábitos funcionales como chuparse el dedo, el chupete, etc.

En conclusión, un buen ortodoncista, es la única persona capacitada para saber si la ortodoncia interceptiva, es o no, necesaria.

 

 

 

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