La uva tempranillo es una de las uvas más abundantes en el territorio español. Con un peso importante en la industria vitivinícola. Esta uva sirve de base para elaborar algunos de nuestros vinos más emblemáticos: Ribera del Duero, Rioja, Valdepeñas. La uva tempranillo cambia de nombre en cada región donde se cultiva, dando lugar a caldos que presentan su propia personalidad. Te hablamos de los nombres que adopta la uva tempranillo y de los vinos que se elaboran con ella.
Tempranillo es una uva autóctona. Cuenta Bodegas Bio que aparece en la ribera del Ebro por un cruce espontáneo, hace unos 1.000 años, entre dos variedades de uva que se plantaban en el centro de la península. La uva Albarillo Mayor, frecuente en aquella época en Castilla y la variedad Benedicto, que procedía de Aragón y que hoy casi ha desaparecido.
Esta nueva variedad de uva se extiende con rapidez por todo el territorio nacional, puesto que es una uva de secano, con una cepa que soporta bien los cambios bruscos de temperatura, se adapta a una gran cantidad de terrenos y no necesita muchas precipitaciones para crecer. La uva perfecta para el duro campo español.
En la actualidad según la Federación Española de Enología, en España, la uva tempranillo ocupa una superficie de cultivo de más de 214.000 hectáreas y cómo vamos a ver a continuación, en cada sitio se le llama de una manera.
Tinta del país (Ribera del Duero).
La uva tempranillo, que en las provincias de Burgos y Valladolid se les llama Tinta del País, es la protagonista indiscutible de este reputado vino. El 100% del vino que lleva la etiqueta oficial de Ribera del Duero se elabora con uva tempranillo. No se admiten otras variedades. Esta uva aporta a estos vinos una consistencia, una estructura y un cuerpo que los hace rápidamente identificables.
Ribera del Duero se ha posicionado como uno de los mejores vinos del mundo debido a un estricto control de calidad. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen es inflexible con sus condiciones. Los viñedos de Ribera del Duero están plantados a una altitud de entre 700 y 1000 metros por encima del nivel del mar, solo se recoge la uva tinta del país y todo el proceso, desde el cuidado de las cepas hasta la fabricación del vino, está supervisado de cerca para buscar la excelencia.
En los vinos Ribera del Duero, la calidad se antepone a la cantidad. Tanto es así, que no todos los vinos que se elaboran en la zona reciben el reconocimiento de la Denominación de Origen; y que esta denominación se ha extendido a otras provincias castellanas como Soria y Segovia, que no están bañadas por el río Duero, ni ninguno de sus afluentes, pero que están produciendo vinos de una gran calidad.
El vino Ribera del Duero se ha convertido en el preferido por los amantes del vino tinto con cuerpo, con sabor intenso y con unos matices a madera y a frutas rojas que encandilan a los aficionados al buen vino. En la obtención este resultado final, la tinta del país tiene una gran responsabilidad.
Tempranillo (La Rioja).
La uva tempranillo es la predominante en la elaboración del vino de La Rioja, si bien, a diferencia del vino Ribera del Duero, el Consejo Regulador de la D.O. admite la mezcla con otras variedades de uva, como Garnacha o Mazuelo y uvas foráneas, principalmente francesas, como Merlot y Cabernet Sauvingnon.
Como es habitual en todos los vinos, en las etiquetas de las botellas de La Rioja se especifica la variedad de uva que se ha empleado en la elaboración del vino, nombrando específicamente Tempranillo cuando se usa esta uva.
El vino de La Rioja es un vino más suave y más afrutado que el de Ribera del Duero. Se debe a las variedades de uva que se emplean en su elaboración; pero, sobre todo, a que el clima es más atemperado y hay un menor contraste de temperaturas. Esto hace que la maduración de la uva se produzca de una manera más suave y que no se resalten tanto los taninos.
La Rioja y Ribera del Duero viven una intensa competencia. Decantando a los aficionados entre los apasionados de un vino y los de otro. Como si fueran dos equipos de futbol. Como si estuviéramos hablando del Real Madrid y del Barça.
Con frecuencia, la gente se pregunta: ¿Cuál es mejor? ¿El vino de La Rioja o el de Ribera del Duero? La pregunta es difícil de responder. Los dos son vinos de altísima calidad. Todo es cuestión de gustos. Si lo que te gustan son los vinos contundentes y con cuerpo, eres más bien de Ribera: pero, en cambio, si prefieres los vinos suaves, sedosos y elegantes, te alineas más con los de La Rioja.
Lo que es incuestionable es que el vino de La Rioja goza de un gran prestigio internacional, sostenido durante décadas, lo que manifiesta que nos encontramos ante un vino excelente.
Nos cuentan los distribuidores de Plantvid, un vivero de Aielo de Malferit (Valencia), que dispone de más de 100 hectáreas destinadas a la producción de cepas injertadas, que con posterioridad se venden a viticultores nacionales y extranjeros, y que es un referente en el sector; que por supuesto el Tempranillo es la uva predominante en Ribera del Duero y en La Rioja, pero también es la uva tinta más plantada en gran parte de la península. Como vamos a ver a continuación.
Cencibel (La Mancha).
La uva tempranillo es la variedad de uva tinta que más se planta en La Mancha, donde recibe el nombre popular de cencibel. Dicen los lugareños que se la llama así porque el grano de la uva es redondo, pequeño y brillante, como el cascabel que se les colgaba al cuello a los gatos.
La climatología y características del terreno en La Mancha son parecidas a las que se dan en el Norte de Castilla: inviernos fríos y veranos soleados y calurosos. Por lo que es normal que esta variedad sea la que mejor se adapte a estas condiciones. Si bien, debido a la menor altitud del terreno, el contraste térmico es menos acuciado, lo que hace que los vinos manchegos sean más frescos y suaves que los vinos Ribera del Duero.
La uva cencibel se planta en toda La Mancha desde hace siglos. Pero es la comarca de Valdepeñas, en Ciudad Real, la primera que se hace un nombre en el mercado. Esto se debe como señala el blog Cata de Vino a que desde finales del siglo XVIII, las bodegas valdepeñeras se consolidaron como el principal proveedor de vino de las tabernas de Madrid. Al vender sus productos fuera de la región, las bodegas de Valdepeñas cuidaron más la calidad de la producción que sus vecinos. Algo que durante mucho tiempo los diferenció del resto de los vinos manchegos, donde la producción de vino era más para consumo local.
Desde la entrada de España en la Unión Europea, y las reformas que se han aplicado en el sector vitivinícola a consecuencia de este hecho, hoy, en buena parte de Castilla – La Mancha se elaboran vinos de calidad que satisfacen los gustos de los consumidores más exigentes.
Ull de llebre. (Cataluña).
En Cataluña, a la uva tempranillo se le llama ull de llebre, que en castellano significa ojo de liebre. Por la redondez de la baya y ese color oscuro intenso con reflejos azulados que presenta la uva.
Su presencia es predominante en regiones vinícolas como el Penedés y en Celler La Rural, en la comarca de Sitges. En la ribera del río Segre, en el interior de la provincia de Girona, se suele mezclar con uva Garnacha, Cariñena y Cabernet Souvignon.
Los viñedos catalanes donde se planta esta uva son terrenos de secano, con escasez de precipitaciones. Como explica la página web sobre vinos Wine Palace, la cercanía al Mediterráneo hace que estos vinos sean ante todo frescos y fáciles de beber. Bastante equilibrados, pero con una ligera acidez y un aroma a fruta roja madura, que los hace especialmente agradables.
Como estamos viendo, la uva tempranillo tiene la capacidad de expresar con nitidez las características climatológicas y de terreno en las que ha sido plantado. Un detalle que resulta interesante para los aficionados al vino. Ya que con una misma variedad de uva puedes encontrar vinos bastante diferentes entre sí.
El vino ull de llebre no es el vino catalán mejor valorado. No estamos hablando del vino del Priorat, que procede de las laderas escarpadas de esta comarca montañosa de Tarragona, pero sí es el vino que más consumen los catalanes y el vino, exceptuando el cava, que Cataluña más exporta al exterior. Lo que pone de manifiesto que es un vino aceptado por el consumidor. Un vino, que aunque no sea el mejor del mundo, es gratificante consumirlo de vez en cuando, sobre todo en actividades cotidianas como almorzar, disfrutar de un buen arroz casero o cuando salimos de tapas.
Chinchillana (Extremadura).
Extremadura tiene una larga tradición en la producción de vino. Se calcula que en el siglo IV antes de Cristo ya se elaboraba vino en la región. La uva Tempranillo no es la única uva tinta que se cultiva en tierras extremeñas. Esta variedad comparte espacio con la garnacha, con la garnacha tintorera, con la uva Graciano y más recientemente con variedades internacionales adaptadas como Syrah, Merlot y Cabernet Sauvignon.
Curiosamente, a la uva Tempranillo en Extremadura se le llama Chinchillana, y no se sabe con exactitud por qué. Tal vez haga referencia a Chichilla, un municipio de Albacete de donde pudiera ser que provinieran las primeras cepas. En la sierra de Málaga se elabora un vino que se llama Chichillano y que también tiene la uva Tempranillo como su principal ingrediente. Algo que también puede haber influido en que se le llame de esta manera.
En Extremadura hay dos grandes denominaciones de origen para el vino, La D.O. Cava, con el que se comercializan vinos espumosos producidos en la zona de Almendralejo (Badajoz) y la Ribera de Guadiana, que como explica la página web oficial de esta Denominación de Origen aglutina las principales zonas vitivinícolas extremeñas, y no solo las tierras bañadas por este río.
En Extremadura tenemos 6 zonas de producción vinícola, que pertenecen a la D.O. Ribera de Guadiana: Tierra de Barros (Badajoz), la Ribera Alta y Ribera Baja (Badajoz), Matanegra (Sur de Badajoz) y Montañez y Cañamero (Cáceres).
Los vinos extremeños son vinos versátiles, equilibrados, con un intenso aroma a fruta madura y con una excelente relación calidad-precio. Con estos vinos pasa un poco como con los vinos de La Mancha. Gracias a una modernización del sector y a un esfuerzo por adaptarse a los gustos del mercado, se ha pasado de elaborar vinos para consumo local, a confeccionar vinos que se exportan a otros países de Europa y que resultan bastante interesantes.
Valdepeñas (California).
La uva Tempranillo ha rebasado nuestras fronteras y se planta en lugares tan dispares como California, con la que se obtienen vinos apreciados por los críticos. Cuenta la página web Spanish Wine Lover que la uva Tempranillo llegó a California a principios del siglo XX, de la mano de bodegueros como Frederick Bioletti, quien compró las cepas en España y las introdujo con el nombre erróneo de Valdepeñas. Probablemente porque este vino manchego, tan consumido en Madrid, se elabora con este tipo de uva.
El auge de la uva Tempranillo en California y en otros estados de la costa Oeste de EE.UU. se debe a que es un tipo de uva que se adapta bastante bien a la gran cantidad de sol que hay en la zona. Así lo cuenta Earl Jones, viticultor del Sur de Oregón: “Nuestros viñedos están enclavados en laderas donde pega mucho el sol y la uva Valdepeñas era la que mejor soporta estas condiciones”.
La plantación de Tempranillo en el suroeste de EE.UU. está aumentando de manera considerable y con esta uva se están elaborando vinos de calidad que gozan de un gran reconocimiento en el mercado norteamericano. Haciéndose notar poco a poco, cada vez más en el mercado internacional.