Comunidades autónomas como Madrid, Aragón y Andalucía convocan oposiciones a agente forestal casi todos los años. Es un puesto, en la práctica, demandado en toda la geografía nacional. La necesidad de cuidar el medio natural, unido a la cobertura de las plazas que se quedan vacantes por jubilación, han convertido a este cuerpo en una de las oposiciones más interesantes de las administraciones públicas.
El cuidado de la naturaleza es una competencia transferida a las comunidades autónomas. Por eso, cada gobierno y parlamento regional dota de un presupuesto y gestiona su propio servicio de medioambiente, entre los que se encuentran los agentes forestales. Todo ello, dentro de una serie de pautas generales que establece el gobierno de la nación para todo el país.
Además de los servicios autonómicos, se encuentra la Escala de Agentes Medioambientales de los Organismos Autónomos. Un cuerpo de agentes forestales que depende directamente del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) y que tiene ámbito nacional.
La salvaje oleada de incendios forestales que se produjo el verano pasado, en el que llegó a haber hasta 11 incendios simultáneos en Castilla y León, puso de manifiesto la necesidad que tenemos de cuidar la naturaleza que nos rodea.
De apagar los incendios en el monte se encarga un servicio autónomo, el cuerpo de bomberos forestales, una tarea que en algunas comunidades autónomas está externalizada; es decir, se contratan a empresas privadas. Pero de la investigación de los incendios y de la atención general al medio natural se ocupan los agentes forestales.
Como vimos este verano, muchos incendios se alimentan del abandono de la naturaleza: zonas de bosque sin desbrozar, parajes excesivamente secos… El medio natural es un legado que debemos cuidar. En este medio, los agentes forestales son la autoridad. Es un tema de primer orden del que se deben encargar las administraciones públicas. Por eso, a un nivel u otro, no dudan en aumentar los medios técnicos y humanos para hacerlo.
¿Qué es un agente forestal?
Los profesores de Inafo, una editorial y academia que se dedica a preparar opositores a agente forestal y que imparte cursos de formación en materia de medioambiente, aclaran en su página web que un agente forestal es todo aquel funcionario, adscrito a cualquier administración pública (ya sea estatal, autonómica o local), que desarrolla tareas relacionadas con la protección del medio natural.
En esta definición, vemos que la denominación de agente forestal es un cajón en el que caben distintos puestos de trabajo, con diferentes niveles de responsabilidad. Así, por ejemplo, en la Comunidad de Madrid tenemos los Técnicos Superiores de Agente Forestal, que deben tener el título de bachiller y que se encargan de la vigilancia de los espacios naturales, de la prevención e investigación de incendios forestales y del control de las actividades que se dan en la naturaleza.
Por otro lado, los técnicos medios de agente forestal, que deben tener un grado medio de F.P., realizan tareas de apoyo y coordinación con la escala superior y de colaboración con otras entidades (bomberos forestales, cruz roja, protección civil, etc.) cuando sea necesario.
Los agentes forestales son funcionarios. No pertenecen a una empresa privada, ni son personal laboral contratado por las administraciones públicas. Sin menosprecio de cuerpos especiales como el SEPRONA, la división de la Guardia Civil que se encarga de delitos relacionados con la naturaleza, los agentes forestales son la autoridad en el medio natural.
¿Cuáles son sus funciones?
Las hemos empezado a apuntar en el apartado anterior, pero para tener una mejor comprensión del papel que desempeñan estos profesionales vamos a enumerar sus principales funciones. Son estas:
- Vigilancia y protección del medio natural. Supervisan montes, bosques, espacios protegidos y zonas rurales para prevenir daños ambientales, vertidos ilegales o actividades no autorizadas.
- Prevención y detección de incendios forestales. Realizan labores de vigilancia, informan sobre los riesgos de incendio y colaboran en la detección temprana de estos sucesos, especialmente en épocas de peligro, como el verano.
- Control de caza y pesca. Controlan que se cumpla la normativa en materia de caza y pesca: licencias, vedas, prácticas permitidas, etc.
- Protección de la flora y la fauna. Velan por la conservación de especies protegidas, investigan posibles delitos ambientales y prestan especial atención a las áreas sensibles que se encuentran en su jurisdicción.
- Control del uso de los recursos forestales. En este ámbito de cosas, se encargan de Controlar las talas de árboles, la repoblación de bosques, los trabajos silvícolas y, en general, cualquier aprovechamiento de los recursos naturales
- Investigación de infracciones y delitos ambientales. Levantan actas, elaboran informes y colaboran con juzgados y fuerzas de seguridad en los procedimientos sancionadores.
- Educación medioambiental. Informan a la ciudadanía sobre buenas prácticas en el entorno natural y fomentan el respeto al medioambiente.
- Colaboración en emergencias rurales. Participan en rescates, búsqueda de personas desaparecidas o situaciones de riesgo dentro de los espacios naturales en los que trabajan.
¿Por qué en cada sitio se llaman de una manera?
Un asunto que llama la atención es cómo el puesto de agente forestal recibe un nombre diferente en cada comunidad autónoma. Ya hemos visto que en Madrid se llaman Técnicos de Agente Forestal, pero en Andalucía se les llama Agentes del Medioambiente, en Aragón se les dice Agentes para la Protección de la Naturaleza, en Cataluña son Agentes Rurales, en la Comunidad Valenciana son Agentes Medioambientales, y en Navarra son Guardas de Medio Natural.
En términos generales, su trabajo es el mismo en todos sitios, aunque cambie el nombre. Son las tareas de vigilancia y protección de la naturaleza, que hemos visto antes. Lo que sucede es que al transferir esta materia a las comunidades autónomas, cada una de ellas le pone la denominación que quiere.
Lo que también podemos encontrar son ligeras diferencias en el proceso de selección. Una comunidad autónoma puede exigir que los candidatos a agente forestal tengan un conocimiento básico de la lengua cooficial del territorio (catalán, euskera, gallego) acreditado por un certificado de la Escuela Oficial de Idiomas o que estén empadronados en el municipio, en el caso de los servicios municipales.
Ciertas administraciones locales como los ayuntamientos de Madrid o Zaragoza o la Diputación Provincial de Barcelona tienen competencias en materia de medioambiente, se encargan de proteger los espacios naturales de su término o ámbito geográfico. Aquí también encontramos denominaciones diferentes como Guardas Forestales, Unidad Verde o Agentes de Parques y Bosques.
Los agentes forestales del Estado.
El Ministerio para la Transición Ecológica tiene un cuerpo de agentes medioambientales que dependen directamente del Estado, y no de las comunidades autónomas, y que están adscritos a Organismos Autónomos, como las confederaciones hidrográficas o el Organismo Autónomo de Parques Nacionales (OPAN).
Estos agentes se encargan de la vigilancia y control de espacios naturales que competen a todo el territorio nacional, como es el caso del dominio público hidráulico o del dominio público marítimo-terrestre.
El control de los ríos corresponde al Estado. En primer lugar, porque los ríos medianos y grandes discurren por varias comunidades autónomas y, en segundo lugar, porque el agua es un bien esencial que no puede quedar sometido a los intereses de un territorio particular. En este aspecto, además de vigilar la flora y la fauna de los ríos y sus riberas, los agentes medioambientales controlan la calidad de las aguas fluviales y toman medidas para prevenir la contaminación.
El dominio marítimo-terrestre hace referencia a las playas y acantilados. Conforman el perímetro del territorio nacional y, por razones de integridad territorial, es el Estado quien se encarga de su protección, también en el aspecto natural. Así, se preocupan de preservar el ecosistema costero y de sancionar y prohibir aquellas acciones (tanto urbanísticas, industriales o ciudadanas) que lo pongan en peligro.
La gestión de los parques naturales, debido a su valor biológico, también es una competencia directa del Estado.
Diferencia entre bombero forestal y agente forestal.
Como bien explica el blog del portal de empleo Indeed, no hay que confundir un agente forestal con un bombero forestal. El bombero forestal se encarga de la prevención y extinción de los incendios forestales; mientras el agente forestal es el responsable de investigar los delitos contra la flora y la fauna y de hacer cumplir las normas sobre medioambiente.
Si bien, en una emergencia natural, como es un incendio forestal, los agentes forestales pueden colaborar con los bomberos, sobre todo en tareas de coordinación de efectivos y de preparar la logística; son los bomberos, los encargados de sofocar el incendio, puesto que tienen la formación adecuada para hacerlo.
Producido el siniestro, serán los agentes forestales los que deberán investigar las causas del incendio, determinar los factores que han intervenido en su desarrollo y buscar a los responsables o autores materiales, en caso de que el incendio haya sido provocado. Todo este trabajo lo pondrán a disposición de la justicia, si procede.
Se puede ser bombero forestal funcionario, encontrarse en un retén de colaboradores (personal laboral eventual al servicio de la comunidad autónoma) o trabajar para una empresa privada. Existen empresas que se dedican a la extinción de incendios forestales. Sin embargo, un agente forestal siempre es un funcionario público.
Las oposiciones.
La página web de la Comunidad de Madrid señala que para poder optar a ser agente forestal es necesario tener la nacionalidad española, disponer del título académico correspondiente (bachillerato, grado de F.P.), un certificado médico que asegure que el candidato tiene capacidad funcional para el desempeño de su trabajo y un permiso de conducir de clase B.
Esto es lo que se exige en Madrid, pero no varía mucho de lo que se pide en el resto del país.
La fase de oposición suele constar de tres tipos de pruebas. Un examen escrito, que versa sobre conocimiento de la legislación (nacional y territorial) en materia de medioambiente, flora y fauna, y resolución de supuestos prácticos.
Estas oposiciones tienen también pruebas físicas, que el aspirante deberá superar para obtener la plaza. Entre estos ejercicios solemos encontrar carreras de fondo, levantamiento de peso, pruebas de agilidad.
El opositor deberá someterse, a su vez a ciertos exámenes psicotécnicos y evaluaciones médicas para comprobar su aptitud psicológica y física para desarrollar las tareas propias de su puesto de trabajo.
Algunas comunidades autónomas suelen desglosar el examen teórico en tres ejercicios. Un primer examen tipo test, que suele contener 100 preguntas, y cuya superación es condición excluyente para seguir avanzando en el proceso selectivo; un tema a desarrollar sobre el temario, elegido al azar, y un supuesto práctico, que se resuelve por escrito.
Bolsas de trabajo.
Como sucede en otros cuerpos de funcionarios, algunas comunidades autónomas tienen una bolsa de trabajo para agentes forestales. Esta bolsa de trabajo lo que viene es a cubrir vacaciones y bajas de los funcionarios o a reforzar la actividad de los servicios de medioambiente para el tiempo y lugar en que más sea necesario. Se sabe que las áreas boscosas requieren una mayor vigilancia en verano para prevenir el peligro de los incendios.
Para entrar en estas bolsas de trabajo es necesario cumplir con los requisitos que se le exige al opositor (nacionalidad española, bachillerato o grado de F.P., carnet de conducir, certificado médico), pero no es necesario pasar ningún examen.
Ahora bien, las bolsas funcionan por puntos. Esta puntuación se asigna por trabajos de interino en el servicio autonómico de medioambiente, presentarse a una oposición (aunque no se haya obtenido plaza), cursos de formación en materia medioambiental y antigüedad en la bolsa.
Si la comunidad autónoma llama a un aspirante inscrito en una bolsa de trabajo, para cubrir una plaza de interino, aunque sea para unos días y el candidato no se presenta, pierde puestos en el ranking de la bolsa y le costará más que le vuelvan a llamar.
Durante el tiempo en que un interino está trabajando como agente forestal, asume sus facultades y tareas; si bien, siempre estará bajo la supervisión de un superior que será quien se responsabilice de sus actos. Esto es importante, ya que un agente forestal representa la autoridad; y en estos casos, ha sido asumida de forma temporal.
Administraciones como la Generalitat de Catalunya publican anualmente las plazas de agente forestal que necesitarán cubrir de la bolsa de trabajo.