Nuestra salud bucodental no se limita exclusivamente al cuidado de los dientes. Un buen cepillado es imprescindible para mantener en buen estado la cavidad oral, sobre todo los dientes y las encías. Las patologías que afectan a la boca son de diversa índole, por lo que conviene saber cuáles son las más habituales y como evitar que se produzcan. En caso de encontrarse con alguna afección bucal, lo mejor es acudir al dentista, aunque siempre viene bien, saber algo sobre las más comunes. Una de ellas, es la retracción gingival que afecta a las encías.
Junto con la caries, la recesión gingival o encías retraídas, es una de las afecciones más habituales. Esta última, a la que vamos a dedicar este artículo, es mucho más frecuente de lo que pensamos. Con la salvedad de que en muchas ocasiones, quien la padece no es consciente, como sucede con una gingivitis o la mencionada caries.
Cuando se produce una recesión gingival, el debilitamiento del tejido que conforma la encía, reduce su volumen, lo que hace que de manera progresiva, se reduzca su volumen, dejando un visible mayor raíz del diente. Esta retracción se produce a lo largo del tiempo, deteriorando las piezas dentales, afectando a los dientes anteriores y premolares. Las encías se reducen hasta dejar la sensación de tener los dientes largos o moverse.
La pérdida de encía consiste, por lo tanto, en un desplazamiento de la parte de la encía que rodea al diente, lo que produce ese efecto de verse el diente más largo. El riesgo que supone, es que la raíz quede al descubierto con lo que eso conlleva, puesto que la superficie de la raíz no es esmalte. El esmalte solo cubre la corona y la raíz se cubre con cemento. Al tratarse de cemento, la superficie es mucho más porosa, por lo que no está preparada para formar parte de la cavidad oral. Lo que implica que la raíz quede expuesta y, en consecuencia, se produce mayor riesgo de que se presente caries.
Por qué se produce recesión gingival
Desde Sánchez Arranz Clínica Dental, odontólogos con larga trayectoria, nos cuentan que al sufrir recesión gingival, se acumula más sarro en la zona, repercutiendo en el cepillado. En estos casos, se produce una irritación en la encía, se inflama y se entra en un bucle: no cepillar la zona de retracción por la acumulación de sarro que, al pasar el cepillo, sangra. Al no cepillar, entra más comida y se irrita más. Resulta esencial identificar el problema lo antes posible, conocer las causas y poner la solución adecuada, antes de que los problemas se agraven y se vuelvan irreversibles.
Conocer algunos de los aspectos y causas de que se produzca la retracción de las encías, proporciona una idea de lo que puede pasar. Si notas que uno o varios dientes parecen más largos, es muy probable que se trate de pérdida de la encía. No hay que asustarse, puesto que se trata de un problema común y con el tratamiento adecuado, puede solucionarse. Eso sí, en caso de que se detecte a tiempo.
La sensación de estar perdiendo encía, se hace evidente con el alargamiento del diente, pero existen otras señales de alerta:
- Cambios en el aspecto de la sonrisa, donde se ven dientes más largos de lo normal, irregularidades en la encía y exposición de la raíz.
- Sangrado durante el cepillado y el uso del hilo.
- Mal aliento en algunos casos.
- Mayor sensibilidad dental, sobre todo al comer o beber cosas frías o calientes. Esto se debe a que la raíz está expuesta y es más sensible.
- Pérdida ósea en el hueso que sujeta al diente. Poco a poco va desapareciendo y al no estar sujetos adecuadamente, los dientes pueden llegar a caerse.
Aunque nos pase desapercibida su misión, la encía ejerce como barrera protectora frente a las bacterias. A medida que se produce recesión gingival, las raíces van quedando expuestas, lo que permite que las bacterias puedan llegar a la raíz con mayor facilidad. En consecuencia, se pueden producir infecciones y caries.
Este problema, es uno de los más habituales y de los que menos atención reciben por parte de los afectados. Las causas por las que se produce son diversas. Un cepillado fuerte, puede generar retracción de las encías, sobre todo en pacientes que tienen un buen control sobre la placa, o lo que es lo mismo, los que cepillan bien sus dientes y con un poquito de fuerza extra. Encías retraídas y cepillado fuerte se relacionan estrechamente. La encía es piel, si el cepillo no tiene la dureza adecuada y además, frotas con fuerza, la piel se acaba retrayendo. Un cepillado excesivo puede generar una retracción en cuatro o cinco dientes.
Otra de las razones por las que se puede producir es por la ortodoncia. Pacientes que han llevado ortodoncia y sus dientes han sido movidos hacia afuera para ganar espacio y corregir la posición. Ese espacio es difícil de ganar y mover los dientes hacia fuera, produce una retracción de la encía, debido a que, donde no hay hueso, no hay encía. Algunas clínicas dentales, en previsión de este problema, suelen tratar la retracción de encías antes de colocar la ortodoncia.
Piercing y traumatismos, suelen ser causa de retracción de encías. Los más comunes son aquellos que presentan encías retraídas por llevar un piercing en la lengua o el labio. Al apoyarse en la encía, el piercing va desgastando el tejido hasta que se retrae. Los golpes y traumatismos en la boca, pueden ser causa de retracción según el caso.
Debido a la enfermedad periodontal, puede también producirse retracción en las encías. La periodontitis provoca pérdida de hueso y, en consecuencia las encías se retraen. Una característica de esta causa, es que afecta a toda la boca y no solo a una o varias piezas.
Recuperar la encía es posible
No en todos los casos, pero si en muchos de ellos. La posibilidad de recuperación depende de cada caso en particular. Si la causa es un cepillado agresivo, un piercing o un tratamiento de ortodoncia, la solución es posible. Cuando se trata de periodontitis, lo más probable es que no se pueda recuperar la encía ni recubrir el diente. Cuanto más avance la enfermedad periodontal, más compleja y difícil puede ser su recuperación.
De manera que, en función de la causa y el avance de la recesión, existen diferentes soluciones para su recuperación. Las dos más habituales son la inserción de injertos y el tratamiento de desinfección.
La microcirugía mucogingival o injerto de encías, consiste en un trasplante de tejido conectivo de una zona en la que hay mucho, como puede ser el paladar, a la zona en la que no hay. El objetivo es recuperar el nivel de encía perdido. Es una técnica sensible al operador, es decir, a quien la lleve a cabo. Depende de quien realice la microcirugía, se obtendrán mejores o peores resultados. Razón más que evidente por la que conviene contactar con un especialista que tenga experiencia en este tipo de tratamientos.
Se trata de una cirugía mínimamente invasiva, con excelentes resultados y sin dolor. Eso sí, como decimos en manos de un buen especialista.
En cuanto al tratamiento de desinfección, es otro de los tratamientos básicos que se llevan a cabo a la hora de tratar la recesión de las encías. Los sistemas de desinfección para eliminar bacterias es el tratamiento más común para tratar la recisión cuando no está muy avanzada. Se trata de técnicas no quirúrgicas ni dolorosas, realizadas con instrumentos manuales y ultrasónicos que hace que las bacterias presentes y el sarro, desaparezcan de los dientes y el interior de la encía.
Una vez realizado el tratamiento correspondiente, lo más importante es adoptar unos hábitos de higiene bucodental y de vida, saludables y adecuados. Es una de las mejores maneras de mejorar las encías retraídas y evitar que la recesión vaya a más.
Antes de concluir, señalar que el tabaco es un hábito muy nocivo para la salud y, en cuestiones de salud bucodental, oscurece las encías y tiñe los dientes de amarillo. Esto implica que las encías se debiliten a causa de la nicotina y sustancias tóxicas que la acompañan. El tabaco estimula la producción de caries y la reabsorción de hueso en la boca.
Del mismo modo que sucede con el bruxismo, ese hábito involuntario de rechinar los dientes o apretar la mandíbula que daña gravemente las piezas dentales y las encías. Al tensionar los músculos y articulaciones, se produce inflamación y debilitación de las encías, por lo que conviene consultar al dentista para que recomiende la férula de descarga.
En conclusión, las encías retraídas no son un problema grave, siempre y cuando no sean el resultado de una patología mayor, como la periodontitis. No obstante, su detección y tratamiento es fundamental para evitar que vaya a más y, un problema con fácil solución, se convierta en un problema que no se puede resolver.
Como siempre que se habla de problemas bucodentales, es fundamental una buena higiene bucodental y, por supuesto, acudir al dentista de forma regular, siempre y cuando, no haya una urgencia.