El proceso de mecanización de la agricultura es un fenómeno que no se puede detener. En los últimos tiempos, tareas que hasta hace poco se realizaban a mano, como la vendimia y la recogida de la aceituna, están mecanizadas. Esta revolución tecnológica aplicada al sector primario contribuye a hacer más rentable la agricultura y libera mano de obra de los trabajos físicamente más pesados, para dirigirla a actividades que generan un mayor valor añadido.
Una de las máquinas que marcó un antes y un después en la agricultura fue la introducción de las segadoras. Hasta mediados del siglo pasado, para segar los vastos campos de trigo y de cereales se empleaban cuadrillas de jornaleros.
La película de Juan Antonio Bardem La Venganza reflejaba como vivían aquellos hombres. Bajo la trama de un posible ajuste de cuentas y el rencor por un crimen que se pagó con cárcel por alguien que no lo había cometido, la película de Bardem relata las andanzas de una cuadrilla de jornaleros andaluces que recorren los campos de Castilla, buscando tierras en las que faenar. Moviéndose de pueblo en pueblo, como si fueran vagabundos, trabajando de sol a sol y aceptando, en algunas ocasiones, jornales de miseria. Aquellos hombres se dejaban la piel en el campo con la esperanza de llevar algo de dinero a casa.
La película, estrenada en 1958, protagonizada por una jovencísima Carmen Sevilla, refleja la realidad del campo español en aquella época. Este film ganó el premio internacional de la crítica en el festival de Cannes y fue la primera película española en ser nominada a los Óscar en la categoría de mejor película extranjera.
Viendo películas de este tipo te puedes dar cuenta de cómo ha cambiado el campo en menos de 100 años. Yo que hace 30 trabajé de temporero en la vendimia, te puedo afirmar que ese cambio continúa produciéndose. Un fenómeno imparable del que todos salimos beneficiados.
La modernización del campo español.
El ingeniero agrónomo Jaime Ortiz Cañavate señala en un estudio publicado por la Universidad Politécnica de Madrid que la modernización del campo español fue un proceso tardío. No se puede hablar de mecanización hasta 1945. Si bien, el tractor a gasolina se inventa en Estados Unidos en 1892, en 1945 en toda España solo había registradas 59 máquinas agrícolas.
Ortiz Cañavate divide el proceso de mecanización del campo español en 4 periodos:
- Periodo de 1945 a 1960.
Este periodo se caracteriza por una introducción lenta y gradual de la maquinaria en el campo español. El tractor es el verdadero protagonista, pero aparece, principalmente, en grandes fincas extensivas con titularidad de un mismo propietario. Es decir, en latifundios.
En los años 50, un tractor era una máquina excesivamente cara, solo al alcance de unos pocos. Algo que contrastaba con las condiciones de supervivencia de la inmensa mayoría del entorno rural. En 1949 solo había 1.000 tractores en España, todos de gasolina y todos importados.
En 1956 se conceden las primeras licencias para fabricar tractores en España. Se otorgan a Lanz Ibérica, que décadas más tarde pasará a llamarse John Deere y que instala su fábrica en Getafe.
A finales de los 50, la marca norteamericana Ford obtiene la autorización del gobierno para fabricar tractores en Barcelona con el nombre de Ebro y se abre en Villaverde (Madrid) la primera factoría de Barreriros.
- Periodo de 1960 a 1975.
Con la producción nacional se abarata el precio de la maquinaria y se le da un impulso a la modernización del campo. En este periodo se reduce el número de animales de tiro: mulas, caballos y bueyes, a la mitad. Se pasa de tres millones de cabezas a menos de 1 millón y medio.
Las segadoras mecánicas de cereales empieza a verse como una máquina habitual en los campos españoles y se incrementa el número de hectáreas de regadío.
Esta primera modernización liberará una parte considerable de mano de obra que transformará por completo el país. Potenciará la migración del campo a la ciudad y el desarrollo de la industria a gran escala. España, que hasta 1960 era un país fundamentalmente agrícola, pasará a concentrar su población en las ciudades.
- Periodo de 1975 a 1990.
En esta época se profundiza la modernización de la agricultura y se diversifica. Se crea toda una economía de servicios en torno al campo. Aparecen concesionarios de venta de maquinaria agrícola en todas las provincias, Surgen los maquileros o empresas de servicios de alquiler de maquinaria agrícola. Se introducen los invernaderos de plástico y se efectúa el trasvase Tajo-Segura, que mejora las tierras de regadío en las huertas del Levante y Murcia.
- De 1990 hasta la actualidad.
El campo español se enfoca de una manera decisiva hacia la exportación a Europa. Lo que le obliga a ser altamente productivo. Esto implica aumentar la producción, mejorar la calidad y abaratar costes, para ofrecer productos competitivos.
Al mismo tiempo que los agricultores invierten en maquinaria, se crea una industria de transformación próxima a los puntos de producción, como las fábricas conserveras de Murcia o las de productos lácteos en Galicia.
Se hace habitual el uso de fertilizantes y herbicidas químicos para asegurar la producción y el empleo de semillas transgénicas para aumentarla.
Campañas de recogida de la cosecha como la vendimia, la recogida del algodón, la de la aceituna, la de la almendra, la de hortalizas para uso industrial, se mecanizan de manera generalizada.
La agricultura de precisión.
Un avance significativo en lo que se refiere a este asunto es lo que se ha dado en llamar la agricultura de precisión, que no es otra que cosa que la aplicación de las nuevas tecnologías a la agricultura. Desde este enfoque, para planificar y gestionar una explotación agraria se utilizan sensores, drones, GPS, sistemas de análisis de datos. De forma que de esta manera, el agricultor puede controlar el nivel de humedad y las características del terreno en tiempo real para sacarle el máximo rendimiento.
Si España se incorporó tarde a la modernización del campo, no podemos decir lo mismo con la agricultura de precisión. En la actualidad existen invernaderos inteligentes en Almería y proyectos de gestión de viñedos asistidos por Inteligencia Artificial en la Denominación de Origen La Rioja, que se encuentran a la cabeza de la aplicación de esta tecnología en Europa.
Como señala la web La Vega Innova, con la agricultura de precisión se puede monitorizar en tiempo real las condiciones del suelo, el clima y el estado de las plantas para implementar acciones adaptadas a la situación concreta.
El empleo de la tecnología Big Data, que recopila y analiza grandes volúmenes de datos, permite detectar patrones de comportamiento e intuir la evolución más probable de los cultivos, adelantándose al futuro.
Con el empleo de los drones se puede controlar parámetros como la temperatura de las plantas y el nivel de humedad en grandes extensiones de tierra.
A pesar de que supone una inversión en tecnología, a medio y largo plazo, la agricultura de precisión implica una aumento de la producción, una reducción de costes, un uso más responsable de los recursos y, por consiguiente, un aumento de los beneficios de manera sostenida en el tiempo.
Una preocupación habitual entre los agricultores.
Vicente Carmona, un joven agricultor de Tomelloso (Ciudad Real) me comenta que una preocupación habitual entre los agricultores es la de disponer de maquinaria agrícola de calidad, que tenga una larga vida útil y que no dé problemas durante su uso.
Para ello, Vicente me cuenta que en alguna ocasión se ha desplazado hasta Santa Cruz de la Zarza (Toledo) para comprar maquinaria en Agro-máquinas Josán, una empresa distribuidora de maquinaria para la agricultura, fundada en el 2007 y que vende sus productos por todo el territorio nacional. Vicente me dice que además de vendedores son mecánicos, lo que aporta la seguridad de que sus equipos están revisados antes de la venta y que van a funcionar correctamente.
“Cuando un agricultor tiene algo de dinero ahorrado” – señala Vicente – “invierte en actualizar o ampliar su maquinaria. En el campo, el mayor coste lo sigue representando la mano de obra. Para la vendimia, por ejemplo, tienes que pagar un jornal diario de 70 € por persona. En una cuadrilla de 10 personas es un gasto diario de 700 €. Mientras que si utilizas una máquina vendimiadora solo gastas el dinero del gasoil”.
“Mi padre” – añade – “era reacio a que compráramos una máquina para vendimiar. Pensaba que la máquina iba a dejarse racimos en las cepas. Sin embargo, al comprar la máquina se dio cuenta de que íbamos más rápidos que con una cuadrilla de vendimiadores y, lo mejor de todo, que solo hacía falta que fuéramos una o dos personas al campo.”
Con toda esta modernización de la agricultura estamos viendo como este sector se vuelve cada vez más productivo. El problema lo encontramos ahora en el poco margen de beneficio que le queda al agricultor después de los esfuerzos que está haciendo en ponerse al día. Un problema, este, que como vimos en las movilizaciones de agricultores del 2024, afecta a toda Europa.