
Vietnam inspeccionará 25 millones de motocicletas una vez al año para cumplir con sus objetivos de emisiones
Fundación Movilidad - 24.08.2009
El Ministerio de Transportes vietnamita, que desde 2006
desarrolla medidas de control de las emisiones de vehículos de motor, ha
sometido a opinión pública un plan de control de las emisiones de motocicletas
y ciclomotores.
Fuentes de la Agencia de Registro de Vehículos han anunciado que el programa se iniciará de forma experimental en las ciudades de Hanoi y Ho Chi Minh en el periodo 2010-2012, antes de aplicarse en otras ciudades.
Según la propuesta ministerial, el primer año comprobarán las emisiones de las motocicletas con 10 o más años de antigüedad. El segundo año, el chequeo alcanzará a las de 7 años para llegar, en 2012, a aplicarse la medida a cualquier motocicleta que lleve 3 años en uso y se ajusten así a los estándares fijados.
El coste de la inspección para el ciudadano será de unos 50.000 dong (poco más de 2 €) y la multa por no llevar el distintivo de control de emisiones o por superar los límites permitidos, ascenderá a 12 €.
Los propietarios de los vehículos deberán mantener y reparar sus motocicletas para ajustarse a los límites señalados y mientras no realicen la adaptación sólo podrán circular fuera de las áreas donde ya se esté ejecutando el programa.
Para la implantación de este programa, los responsables vietnamitas han tomado como referencia las experiencias de Taiwan, donde funciona desde 1999, Tailandia e India.
Según la misma fuente, este programa de control será puesto en marcha por el gobierno para ser gradualmente cedido a la empresa privada, como ocurre en otros países.
La adquisición en el exterior de la maquinaria necesaria, supondrá un coste de entre 15 y 20 mil dólares por unidad, ya que la industria vietnamita no podría producirlo.
Vietnam, informan desde la Agencia de Registro de Vehículos, posee alrededor de 500 talleres de mantenimiento de motocicletas, controlados por las empresas fabricantes. Estos centros serán los que se conviertan en “unidades de control de emisiones”.
Los límites propuestos son de un 6% en CO2 y 2 partes por millón (ppm) en anhídrido carbónico (HC), más permisivos que los de países con más años de experiencia en estos programas, como Tailandia y Taiwán, que los reducen hasta 3,5% de CO2 y 1,2 ppm de HC. Los resultados de la medición se llevarán visibles en los vehículos.
Los expertos esperan que este programa de control de emisiones contribuya a mejorar la calidad del aire, a ahorrar combustible, a prolongar el ciclo de vida de los vehículos y a crear empleo, aunque para el director de la Agencia de Registro de Vehículos el aspecto fundamental es el ambiental, ya que la contaminación del aire urbano proviene fundamentalmente del transporte en las grandes ciudades.
Vietnam cerró el año 2008 con más de 25,5 millones de motocicletas. Hanoi y Ho Chi Minh tienen el mayor porcentaje de motorización sobre dos ruedas del mundo, con una motocicleta por cada dos habitantes.
Dificultades para la implantación
Aunque los expertos coinciden en la idoneidad del programa, muchos dudan de su aplicabilidad, como el presidente de la Asociación del Automóvil de Vietnam, Nguyen Manh Hung, que considera que “en una economía emergente como la vietnamita, donde la motocicleta es el principal modo de transporte, pedirle a los ciudadanos que costeen el cumplimiento de unos estándares de emisiones perjudicará notablemente a las personas con menos recursos”. Por esta razón urgen a los responsables ministeriales a que tengan muy en cuenta la opinión de la ciudadanía. Algunos han pedido al gobierno que centren su programa en los automóviles y que, si no hay más remedio que controlar también las motocicletas, se haga únicamente con las que superen los 10 años de antigüedad.
Dam Ngoc Hong, director de Vietnet, un proveedor de equipamientos de medición de emisiones y de sistemas de seguridad vial, señala tres elementos problemáticos en este programa:
En primer lugar, un gran número de motocicletas anteriores a 1980 siguen circulando hoy en día. Fueron fabricadas con criterios de aquellos años y obligarlos a cumplir los actuales se antoja irrazonable. Estos vehículos antiguos son fundamentalmente usados por los más pobres para vivir. Este programa de emisiones afectaría gravemente a sus vidas.
En Segundo lugar, el peligro de alteración de los precios de mercado por parte de los talleres de mantenimiento, de acuerdo con los fabricantes de equipos de medición que podrían inflar los precios, “como ya ha ocurrido con los automóviles”, según denuncia Hong.
Tercero, el proceso de medir las emisiones en las motocicletas es más complicado y tres veces más lento que en los automóviles. 25 millones de vehículos a inspeccionar colapsarían el sistema.
Fuente: http://www.lookatvietnam.com