
Un estudio de la Universidad de Sevilla destaca la importancia de la vegetación en la lucha contra el cambio climático. Árboles como la melia, la acacia o la jacaranda pueden absorber el CO2 de miles de vehículos.
HERALDO - 08.08.2007
Un kilómetro cuadrado genera mil toneladas de oxígeno
Se estima que un kilómetro cuadrado de bosque
genera mil toneladas de oxígeno al año, que una hectárea arbolada urbana produce
al día el oxígeno que consumen seis personas o que un árbol de unos 20 años
absorbe en un año el CO2 emitido por un vehículo que recorre de 10.000 a 20.000
kilómetros.
El estudio, que utiliza analizadores de gas por infrarrojos,
ha determinado que las especies urbanas que más CO2 absorben son la melia, la
acacia de tres espinas, la jacaranda y el olmo.
En una calle de cien
metros de longitud y con diez árboles plantados, la melia absorbería al día el
CO2 emitido por 10.373 vehículos (cada uno libera 200 gramos por kilómetro
recorrido); la acacia de tres espinas contrarrestaría las emisiones de 1.619
vehículos; la jacaranda, las de 1.405 y el olmo, las de 1.320.
Por el
contrario, la catalpa, el árbol del amor o el ciruelo japonés son las especies
menos eficientes, pues absorben el CO2 equivalente a las emisiones de 38, 33 y
26 vehículos, respectivamente.
Las especies forestales más ecoeficientes
son el pino carrasco y el piñonero, que absorben 48.870 y 27.180 kilos de CO2 al
año, y el alcornoque, con 4.537 kilos.
20 millones de hectáreas forestales en España
El estudio también determina que los más de 20
millones de hectáreas forestales existentes en España mantienen fijados unos 785
billones de toneladas de CO2, capturadas por el proceso de fotosíntesis, y
absorben al año 48 millones de toneladas de este gas, gracias a su
"respiración ", un 13% de las emitidas en 2005.
Por ello, Figueroa
enfatizó la necesidad de "poner en valor " las masas forestales "no sólo por su
función de preservación de la naturaleza, sino por su papel de sumideros
naturales " de CO2. Abogó por que la importancia de estos sumideros naturales se
tenga en cuenta a la hora de construir infraestructuras y en el diseño urbano y
opinó que representan "la esencia de actuar localmente y pensar globalmente ".
"Hay que pensar qué especies se plantan y dónde, para conseguir un balance cero
en las emisiones " de CO2, añadió, aunque matizó que estos sumideros naturales no
son la solución contra el cambio climático, que requiere también de las energías
alternativas y del ahorro energético.
También alertó del doble impacto
ecológico de los incendios forestales que emiten CO2 al quemar la vegetación y
liberan el que estaba fijado en la vegetación quemada.
Fuente: http://www.heraldo.es/