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Desafíos de la movilidad sostenible

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Artículo del experto colombiano Fabio Arévalo

Fabio Arévalo - 11.03.2009

Ciudad sostenibleNo es posible que cada dos habitantes del planeta tengan automóvil a su disposición y realicen en él anualmente varios miles de kilómetros. Las ciudades colapsarían y sería más ágil desplazarse a pie, en bicicleta o en sistema masivo de transporte. La contaminación llegaría a límites críticos, con efectos ambientales, de salud pública y los derivados del incremento de la accidentalidad vial. Esa opción de extender la motorización a todo el planeta es sencillamente imposible.
 
 
Es por ello por lo que ahora agentes sociales, políticos y económicos emplean el concepto de movilidad sostenible. Propuesta que debe llevar aparejado un cambio en el modelo de desplazamientos vigente y que modifique la sobrevaloración del transporte en la cultura dominante. La movilidad de personas y mercancías no debe ser un fin en si mismo, sino un medio para satisfacer necesidades. El transporte sostenible debe generar una nueva cultura de la movilidad, una nueva aproximación al modo en que realizamos los desplazamientos con sus consecuencias ambientales y sociales.
 
 
Estas últimas no se reflejan solo en el ámbito local (contaminación, ruido, accidentes, ocupación del suelo, etc.), sino también en el global, con afecciones como el cambio climático, la disminución de las reservas de energía y la desigualdad entre personas. En la nueva cultura de la movilidad, el peatón debe tener tratamiento preferente, y tener la bicicleta y el sistema colectivo como medios de transporte complementarios, con los que debe formar una alianza. Pero la nuez de la movilidad sostenible es el peatón. El carro tendría un nuevo papel, de menor protagonismo e impacto.
 
 
La experiencia internacional demuestra cómo las políticas de movilidad sostenible son eficaces si han tenido en cuenta un par de reglas de oro: que la oferta arrastra e inventa nueva demanda, y que el estímulo de los medios de transporte alternativos es condición necesaria, pero no suficiente, para corregir la movilidad. La mejora de la infraestructura de transporte desemboca en un mayor uso de los medios beneficiados. Así, una nueva autopista induce mayor tráfico, lo mismo que un puente elevado. Modifican los hábitos de los usuarios, lo que incrementa el uso del automóvil.
 
 
Tampoco son suficientes medidas de estímulo a medios alternativos al automóvil para conseguir un nuevo equilibrio en la locomoción, sino que es imprescindible introducir medidas de disuasión. Todo ello deriva en la necesidad de plantear una estrategia que incluya  elementos que están en los cimientos de los problemas. Cabe preguntarse si existe interpretación común de la movilidad sostenible por parte de políticos, expertos y líderes. Para algunos, movilidad sostenible es mantener las tendencias vigentes pero buscando tecnologías eficaces que limiten los impactos ambientales generados por los vehículos. Concepto que no es suficiente para cambiar el rumbo de la movilidad, ya que es esencial el derecho a la igualdad en el espacio público.
 
Entre otras medidas para promover una movilidad sostenible podemos citar las siguientes:
 
  • Establecer un sistema que premie a los medios de transporte alternativos al automóvil y que penalice los usos irracionales de este.
  • Evitar que el transporte en su conjunto detraiga recursos excesivos de otras necesidades sociales. Por ejemplo, el costo de hacer un Metro.
  • Utilizar instrumentos para penalizar los vehículos de mayor impacto ambiental y estimular el recambio por autos eléctricos.
  • Evitar la creación de nuevas plazas de estacionamiento que faciliten el uso del carro.
  • Realizar actuaciones profundas para mejorar la funcionalidad y el atractivo del transporte colectivo.
  • Establecer estrategias para mejorar la seguridad vial con criterios favorables al peatón y al ciclista.
  • Aplicar normas de accesibilidad para facilitar los desplazamientos de toda la población y suprimir las barreras arquitectónicas.
  • Desarrollar instrumentos de promoción de la nueva cultura de la movilidad, que contrapesen los mensajes sesgados provenientes de poderosos intereses económicos en juego (industria del automóvil, infraestructuras, petróleo, etc.).
 
Una ciudad donde peatones y ciclistas sean respetados será una ciudad más incluyente y más feliz. 
 
 
 
Fabio Arévalo es un experto en movilidad y desarrollo y colaborador habitual de la Fundación Movilidad en el proyecto Bicintegra Iberoamericana
fabio121@gmail.com 
Artículo publicado en El Tiempo 

 

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